En consulta es habitual escuchar frases como: “ay, qué pereza ponerme una ortodoncia ahora” o “sí, tengo la mordida descompensada, pero no se nota tanto”. Lo cierto es que entendemos esas dudas: la ortodoncia puede parecer un proceso largo o incómodo, y cuando los problemas no son muy visibles, cuesta más tomar la decisión.
Pero lo que muchas veces los pacientes no saben es que esos pequeños desgastes, esas encías que empiezan a retraerse o esas mordidas que no encajan del todo bien, suelen estar provocados por mordidas comprimidas, descompensadas o traumáticas. Y, si no se corrigen, con el paso de los años se convierten en problemas mayores: piezas más debilitadas, mayor sensibilidad, fracturas dentales o incluso pérdida de dientes.
Cuando el cuerpo avisa: señales que no conviene ignorar
A menudo, los pacientes llegan diciendo que llevan tiempo “tirando” con pequeñas molestias o cambios que apenas notan en el día a día. Pero en la boca nada ocurre sin motivo. Hay señales que indican que la mordida está pidiendo ayuda y que, si no se corrige, el problema avanzará. Algunas personas ven cómo las encías empiezan a retraerse en zonas concretas; otras notan que ciertos dientes se desgastan más rápido o que aparecen pequeñas fisuras que antes no existían.

También es habitual que uno o varios dientes “choquen” entre sí, generando microgolpes repetidos que pueden terminar en fracturas. Y, por supuesto, una maloclusión puede hacer que morder sea cada vez más difícil: alimentos que antes se cortaban sin problema ahora requieren más esfuerzo, o la mandíbula tiene que “buscar” la posición para encajar.
Estos avisos no son casualidad: son la forma en que la boca muestra que algo no está funcionando bien. Y cuanto antes se actúe, más fácil es frenar el daño, proteger las piezas y recuperar una función cómoda y equilibrada.

Ortodoncia cada vez menos invasiva
La buena noticia es que hoy en día en ortodoncia disponemos de técnicas mucho más cómodas y discretas —como los alineadores transparentes— que permiten corregir la mordida en unos meses y mejorar de forma radical el pronóstico de muchas piezas dentales a largo plazo.
Corregirlo a tiempo
La ortodoncia no es solo cuestión de estética: es una herramienta de salud. Puede ayudarte a morder mejor, evitar que los desgastes avancen, mejorar recesiones y conseguir que tus dientes te acompañen en buen estado durante muchos más años.
Por eso, si alguna vez has pensado “ya lo haré más adelante”, quizá este sea el momento. Porque lo que hoy parece pequeño, mañana puede complicarse. Y porque unos meses de tratamiento pueden ahorrarte muchos años de problemas.
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